sábado, 12 de mayo de 2012

ACTITUDES CRISTIANAS. 13,1-25.

13             1Consérvese el amor fraterno. 2La hospitalidad no la echéis en olvido, que por ella algunos, sin saberlo, hospedamos ángeles. 3Acordaos de los presos como ligados con ellos y de los maltratados, que también vosotros vivís en un cuerpo.
                      4Valoren todos el matrimonio y no deshonren el lecho nupcial, porque a los libertinos y adúlteros los juzgará Dios.
                      5La conducta será desinteresada, conformándose con lo que uno tiene, pues él ha dicho: "Nunca te dejaré, nunca te abandonaré" (Dt 31,6). 6Con esto podemos decir animosos: "El Señor está conmigo, no temo; ¿qué podrá hacerme un hombre?" (Sal 118,6).
                     7Acordaos de aquellos dirigentes vuestros que os expusieron la palabra de Dios, y, teniendo presente cómo acabaron su vida, imitad su fe.
                     8Jesús Mesías es el mismo hoy que ayer y será el mismo siempre. 9No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas, lo importante es robustecerse interiormente por gracia y no con prescripciones alimentarias, que de nada valieron a los que las observan. 10Nosotros tenemos un altar del que no tienen derecho a comer los que dan culto en el tabernáculo; 11porque los cadáveres de los animales, cuya sangre lleva el sumo sacerdote al santuario para el rito de la expiación, se queman fuera del campamento; 12y por eso Jesús, para consagrar al pueblo con su propia sangre, murió fuera de las murallas. 13Salgamos, pues, a encontrarlo fuera del campamento, cargados con su oprobio, 14que aquí no tenemos ciudad permanente, andamos en busca de la futura. 15Por su medio ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el tributo de labios que bendicen su nombre. 16No os olvidéis de la solidaridad y de hacer el bien, que tales sacrificios son los que agradan a Dios.
                    17Haced caso de vuestros dirigentes y sed dóciles, pues ellos se desvelan por vuestro bien, sabiéndose responsables. Que puedan cumplir su tarea con alegría y no suspirando, pues lo contrario no os traería cuenta.
                   18Rezad por nosotros: estamos convencidos de tener la conciencia limpia, ya que nuestra voluntad es proceder en todo noblemente; 19pero os ruego encarecidamente que lo hagáis para que me recibáis de vuelta cuanto antes.
                   20Que el Dios de la paz, que sacó de la muerte al sumo Pastor del rebaño, portador de una sangre de alianza perpetua, a nuestro Señor Jesús, 21os equipe con dotes de toda clase, para realizar su designio, y nos utilice para ir realizando lo que él estima indicado, por medio de Jesús Mesías. A él la gloria por los siglos de los siglos, amén.
                  22Por favor, hermanos, tolerad que os mande el sermón con estas breves líneas.
                  23Sabed que han puesto en libertad a Timoteo; si viene pronto, irá conmigo a veros.
                  24Recuerdos a todos vuestros dirigentes y a todos los consagrados. Los italianos os saludan. 25La gracia os acompañe a todos.

EXPLICACIÓN.

1-25.         El amor ha de ser demostrado con actos concretos: La hospitalidad era muy estimada tanto por los judíos como por los griegos; alusión a los episodios de Abrahán y Lot con los visitantes/ángeles (Gn 18-19) (1-2). Solidaridad con los que sufren persecución, recomendada también por los filósofos estoicos (3).

                Moralidad conyugal; los judíos criticaban la inmoralidad de los paganos y no dudaban del castigo divino para esos desórdenes (4).

                Despego del dinero, ideal propuesto también por los filósofos; conformándose con lo que uno tiene, cercano del principio estoico de la "autosuficiencia"; confianza en Dios (Dt 31,6; Jos 1,5; Sal 118,6) (5-6).

               El recuerdo de los líderes se encuentra también en Gál 6,6 y 1 Tes 5,12; imitar la coherencia de estos hombres, que dieron la vida por el mensaje que habían enseñado (7).

               Jesús Mesías no cambia; el Jesús glorioso (hoy) es y se comporta como el Jesús histórico (ayer) y así seguirá siempre (mañana). Adoptar doctrinas y observancias opuestas a su mensaje, probablemente judías (prescripciones alimentarias), considerándolas medios para agradar a Dios, equivale a separarse de él (8-10). Un altar, etc., los sacerdotes no podían comer la carne de las víctimas sacrificadas el día de la Expiación; tampoco pueden participar de Jesús (alusión a la eucaristía), cuya muerte se pone en paralelo con ellas (11). Sobre las víctimas sacrificadas el día de la Expiación, cf. Lv 16,27; fuera del campamento, cuando los israelitas estaban aún en su éxodo. Jesús murió fuera de la ciudad, excluido de su sociedad, pero con su muerte consagró a los suyos por la efusión del Espíritu (12). La comunidad cristiana, en situación de éxodo (fuera del campamento); aceptar el mismo estigma por amor a la ciudad/sociedad futura (13-14).

               Transposición de la idea judía de sacrificio (medio de honrar a Dios) a la vida cristiana: la fe, manifestada en la alabanza, y el amor fraterno, expresado en la solidaridad y en la actividad en favor de otros, son los sacrificios del cristiano (cf. Os 14,2; Sal 50,14); se honra a Dios comportándose como él (15-16).

              Obediencia a los dirigentes, cf. 1 Cor 16,16; 1 Tes 5,12; Rom 16,19; facilitarles la tarea; se desvelan por nuestro bien, cf. 2 Cor 11,28; 1 Tes 2,19s (17). Pide oraciones para poder ir a visitarlos (18-19).

              Conclusión: bendición final; pide a Dios que los equipe con todo lo necesario para ir adelante; tema de la carta: portador de una sangre de alianza perpetua; nueva denominación: el Sumo Pastor del rebaño, cf. 1 Pe 5,4 (20-21).


               Posdata: Únicos versículos escritos con estilo personal. Sin embargo, no dicen nada del autor y casi nada de las circunstancias en que escribe; son tan generales que habrían podido ser fácilmente añadidos para dar al tratado la apariencia de una carta. Sermón, lit. "discurso exhortatorio", define muy bien el contenido de la llamada "carta a los Hebreos". Si este Timoteo se identifica con el personaje conocido por los Hechos y las cartas paulinas, no hay otras noticias de que hubiera estado en la cárcel. Los italianos os saludan; la carta pudo ser escrita en Italia o bien los saludos provenir de italianos instalados en alguna provincia del imperio (22-25).

FRUTOS DE LA FIDELIDAD. HORIZONTE ESCATOLÓGICO. 12,14-29.

14Esmeraos en tener paz con todos y en vivir consagrados, sin lo cual nadie verá al Señor. 15Velad porque nadie quede excluido del favor de Dios, porque no retoñe ninguna raíz venenosa y dañe contagiando a la multitud, 16y porque nadie se prostituya y profane como Esaú, que por un solo plato vendió sus derechos de primogénito. 17Sabéis que más tarde quiso heredar la bendición, pero fue excluido, pues no obtuvo la retractación por más que la pidió hasta con lágrimas.
                   18No os habéis acercado a un monte tangible y a un fuego ardiente, ni a densos nubarrones y tormenta, 19ni al estrépito de la trompeta ni al clamor de las palabras; fue tal que aquéllos, al oírlo, pidieron que no continuase. 20No podían soportar lo que mandaba: "Quien toque el monte, aunque sea un animal, morirá apedreado" Éx 19,12). 21Tan espantoso era el espectáculo, que dijo Moisés: "Estoy temblando de miedo" (Dt 9,19).
                  22En cambio os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celeste; a los millares de ángeles en fiesta; 23a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo; a Dios, juez de todo; a los espíritus de los justos llegados a la meta; 24al mediador de una nueva alianza, y a la sangre de la aspersión, que clama con más fuerza que la de Abel.
                 25Cuidado con rechazar al que habla, pues si aquéllos no escaparon por haber rechazado al que transmitía los oráculos en la tierra, cuánto menos nosotros, si volvemos la espalda al que habla desde el cielo. 26Su voz entonces hizo vacilar la tierra, pero ahora tiene prometido esto: "La última vez haré vacilar no sólo la tierra, sino también el cielo" (Ag 2,6). 27Esa "última vez" inicia la desaparición de lo que vacila por ser creado, para que quede lo inconmovible. 28Por eso nosotros, que recibimos un reino inconmovible, estemos agradecidos; sirvamos así a Dios, como a él le agrada, con minucioso esmero, 29porque nuestro Dios es fuego devorador (Dt 4,24).

EXPLICACIÓN.

14-29.        Después de haber mostrado la necesidad de la constancia, expone lo que hay que hacer como cristianos: actitud hacia los demás, la paz; actitud consigo mismo, la del consagrado a Dios (14). Evitar a tiempo las desviaciones, que pueden ser contagiosas (15). Esaú vendió sus derechos de primogénito (Gn 25,33s), con lo que renunció a ser miembro del pueblo de Dios (14-17).

                  ¿Cuál es la actitud del cristiano ante la manifestación divina? Contraste entre el terror que rodeó a la alianza antigua en la teofanía del Sinaí (20, cf. Éx 19,12s.16; Dt 9,19) y la alegría propia de la alianza nueva. Dios no es ya una potencia terrorífica; en la Jerusalén celeste el acceso a Dios está asegurado por la sangre de Jesús (22-24). Peligro en despreciar la salvación ofrecida (26, Ag 2,6). La comunidad cristiana pertenece ya al reino definitivo; es una realidad celeste, por tener su origen en el Espíritu de Dios (28). Mostrar la gratitud en el cuidado de agradar a Dios; con minucioso esmero, lit. "con reverencia y temor", frase hecha, cf. 2 Cor 7,15; Ef 6,5; Flp 2,12. Seriedad del compromiso con Dios (Dt 4,24) (29).                  

LA CONSTANCIA NECESARIA. 12,1-13.

12             1En consecuencia, rodeados como estamos por tal nube de testigos de la fe, sacudámonos todo lastre y el pecado que se nos pega. Corramos con constancia en la competición que se nos presenta, 2fijos los ojos en el pionero y consumador de la fe, Jesús; el cual, por la dicha que le esperaba, sobrellevó la cruz, despreciando la ignominia, y está sentado a la derecha del trono de Dios. 3Meditad, pues, en el que soportó tanta oposición de parte de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo.
                     4Aún no habéis resistido hasta la sangre en vuestra lucha contra el pecado; 5además habéis echado en olvido la recomendación que os dirigen como a hijos: "Hijo mío, no tengas en poco que el Señor te eduque, ni te desanimes cuando te reprende; 6porque el Señor educa a los que ama y da azotes a los hijos que reconoce por suyos" (Prov 3,11-12 LXX). 7Lo que soportáis os educa, Dios os trata como a hijos; y 8¿qué hijo hay a quien su padre no corrija? Si os eximen de la corrección, que es patrimonio de todos, será que sois bastardos y no hijos.
                    9Más aún, tuvimos por educadores a nuestros padres carnales y nos portábamos bien. ¿No os sujetaremos con mayor razón al Padre de nuestro espíritu para tener vida? 10Porque aquéllos nos educaban para breve tiempo, según sus luces; Dios, en cambio, en la medida de lo útil, para que participemos de su santidad. 11En el momento ninguna corrección resulta agradable, sino molesta; pero después, a los que se han dejado entrenar por ella, los resarce con un fruto apacible de honradez. 12Por eso fortaleced los brazos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, 13plantad los pies en sendas llanas (Is 35,3) para que la pierna coja no se disloque, sino se cure.

EXPLICACIÓN.

1-13.        Exhortación que invoca el ejemplo de los personajes citados y, sobre todo, el del Mesías Jesús, constante hasta la muerte (1-3). El autor apela a un texto sapiencial hebreo (Prov 3,11s LXX) para mostrar la necesidad de ser educados por Dios; él educa en la adversidad (4-8) y sabe cómo hacerlo (9-10). Fruto de la prueba (11). Ánimo para continuar la vida cristiana (Is 35,3), en la que algunos ya vacilan (la pierna coja) (12-13).

viernes, 11 de mayo de 2012

IV. FE Y CONSTANCIA. LA FE DE LOS ANTIGUOS. 11,1-40.

11            1Es la fe anticipo de lo que se espera, prueba de realidades que no se ven.
                    2Por ella declaró Dios su aprobación a los antiguos.
                    3Por la fe comprendemos que la orden de Dios formó los mundos, haciendo que lo visible surgiera de lo que no aparece.
                    4Por la fe ofreció Abel un sacrificio superior al de Caín, y por ella recibió testimonio de su rectitud, pues Dios mismo aprobó sus dones; por su fe, estando muerto, habla todavía.
                    5Por su fe se llevaron a Henoc, sin pasar por la muerte: "Desapareció porque se lo llevó Dios" (Gn 5,24). Se declara que ya antes de llevárselo agradaba a Dios, 6y sin fe es imposible agradarle: quien se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensará a los que lo buscan.
                    7Por la fe, Noé, recibido el oráculo de lo que aún no se veía, angustiado preparó un arca para salvarse con su familia. Con su fe demostró la sinrazón del mundo y adquirió derecho a la salvación que da la fe.

                   De Abrahán a José.

                    8Por la fe respondió Abrahán al llamamiento de salir para la tierra que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba. 9Por la fe emigró a la tierra prometida como un extranjero, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa. 10Esperaba la ciudad con cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
                   11Por la fe recibió vigor para fundar una descendencia con Sara, aunque le había pasado la edad, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. 12Así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como los astros del cielo y como la arena incontable de la orilla del mar.
                  13Con fe murieron todos éstos, sin recibir lo prometido, nada más viéndolo y saludándolo de lejos y confesando ser extranjeros y peregrinos en la tierra. 14Hablando así demostraban que buscaban una patria, 15pues, si es que añoraban la patria que habían dejado, estaban a tiempo de volver; 16suspiraban, por tanto, por una patria mejor, es decir, por la celeste. Y como Dios les había preparado una ciudad, no tienen reparo en que lo llamen su Dios.
                 17Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac, y era su hijo único lo que ofrecía el depositario de la promesa, 18después que le habían dicho: "Isaac continuará tu descendencia" (Gn 21,12), 19estimando que Dios tiene poder hasta para levantar de la muerte; así, aun exponiéndolo a la muerte, lo recobró.
                20Por la fe también bendijo Isaac el futuro de Jacob y de Esaú. 21Por la fe bendijo Jacob al morir a cada uno de los hijos de José, y se postró apoyándose en el puño de su bastón (Gn 47,31). 22Por la fe, José, estando para morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel y dio disposiciones acerca de sus restos.

                      Moisés.

                23Por la fe, a Moisés recién nacido lo escondieron sus padres, viendo que el niño era hermoso, y sin temor al decreto del rey. 24Por la fe, Moisés, ya crecido, rehusó ser adoptado por la hija del Faraón, 25prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios al goce efímero del pecado. 26Estimaba mayor riqueza el oprobio del ungido que los tesoros de Egipto, pues miraba a la recompensa. 27Por la fe se marchó a Egipto, sin temer la cólera del rey; fue tenaz como si viera al Invisible.
               28Por la fe celebró la pascua y untó la sangre, para que el exterminador no tocase a los primogénitos de ellos. 29Por la fe atravesaron el Mar Rojo como tierra firme, y al intentar lo mismo los egipcios, se ahogaron. 30Por la fe se derrumbaron los muros de Jericó a los siete días de dar vueltas alrededor.
              31Por la fe, Rajab, la prostituta, no pereció con los rebeldes, por haber acogido amistosamente a los espías. 32¿Qué más queréis que os diga? Porque si me detuviera con Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, con David, Samuel y los Profetas, me faltaría tiempo. 33Ellos con su fe subyugaron reinos, administraron justicia, consiguieron promesas, taparon bocas de leones, 34apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, se repusieron de enfermedades, fueron valientes en la guerra y pusieron en fuga ejércitos extranjeros 35Hubo mujeres que recobraron resucitados a sus difuntos.
             A otros, en cambio, los mataron a golpes, pues no aceptaron el rescate, queriendo obtener una resurrección más valiosa. 36Otros tuvieron que sufrir el ultraje de los azotes e incluso de cadenas y cárceles. 37Fueron apedreados, aserrados, quemados, murieron a filo de espada. Andaban errantes, cubiertos de pieles de ovejas o de cabras, pasando necesidad, apuros y malos tratos: 38el mundo no se los merecía. Andaban por despoblado, por los montes, por cuevas y oquedades del suelo.
           39Pero de todos estos, que por la fe recibieron la aprobación de Dios, ninguno alcanzó la promesa, 40pues Dios preparó algo mejor para nosotros y no quiso sin nosotros llevarlos a la meta.

EXPLICACIÓN.

1-40.    Objetivo del sermón es avivar una fe cansada, vacía de esperanza (3,6.12-14), que vuelve a lo rudimentario (5,11-6,3); la fe sin brío (6,11s), cobarde e inconstante (10,35-39). De ahí el contenido de esta parte. La fe que ejemplifica el autor tiene muchas facetas, pero globalmente es una persuasión y una certeza que permite ver más allá de las circunstancias inmediatas (cf. 10,32-34), haciendo que el hombre pueda desafiarlas, en vista de la meta futura (11,1).

           El autor pasa revista a los grandes personajes del AT, mostrando que el motor y sostén de su vida fue la fe en la promesa, la esperanza del futuro que Dios promete, de la ciudad que Dios mismo construye (11,10.16). Abel (4); Henoc (5), cf. Gn 5,24; Noé (7); Abrahán (8-12), cf. Gn 22,17 (12). Los cristianos son aquí extranjeros y exiliados (13), siempre dispuestos, como Abrahán, a salir para una tierra desconocida (8); no hay instalación fija ni morada definitiva, sino ciudad futura (9-10).

         Quien se niega a ir adelante se separa del pueblo de Dios en marcha. La comunidad cristiana, pueblo de Dios, ha de estar continuamente preparada a levantar las tiendas y emprender el camino, dejando atrás un pasado que pudo ser glorioso, para embarcarse en un futuro incierto (14-16).

         La fe de Abrahán fue más fuerte que la certeza de perder a su hijo, del que dependía su descendencia, cf. Gn 21,12 (17-19). Jacob, cf. Gn 47,31. La fe perpetúa la bendición (20-22). La fe aseguró la supervivencia de Moisés niño, guió su opción en favor de su pueblo y lo sostuvo en el éxodo (23-27). Ejemplo de Rajab (Jos 2) (23-31). Cuadro de conjunto de los personajes ilustres de Israel y de tantos israelitas fieles (32-38). Sin embargo, la promesa sólo se ha realizado con el Mesías, que cumple la expectación de ellos y de los cristianos, de la que gozan ya sus seguidores (39-40).

EXHORTACIÓN. 10,19-39.

              19Hermanos, tenemos libertad para entrar en el santuario llevando la sangre de Jesús, 20y tenemos un acceso nuevo y viviente que él nos ha abierto a través de la cortina, que es su carne, 21y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios.
              22Acerquémonos, pues, con sinceridad y plenitud de fe, purificados en lo íntimo de toda conciencia de mal y lavados por fuera con agua pura; 23aferrémonos a la esperanza inamovible que profesamos, pues fiel es quien hizo la promesa, 24y considerémonos unos a otros para acicate del amor mutuo y del bien obrar, 25sin faltar a nuestra reunión, como algunos suelen; animaos, en cambio, y mucho más viendo que se acerca aquel día.
             26Porque si, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, nos obstinamos en el pecado, ya no quedan sacrificios por los pecados, 27queda sólo la perspectiva pavorosa de un juicio y el furor de un fuego dispuesto a devorar a los enemigos. 28Al que viola la Ley de Moisés lo ejecutan sin compasión, basándose en dos o tres testigos. 29Cuánto peor castigo pensáis que merecerá uno que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha juzgado impura la sangre de la alianza que lo había consagrado y que ha ultrajado al Espíritu de la gracia. 30Sabemos muy bien quién dijo aquello: "Mío es el desquite, yo daré a cada cual su merecido", y también: "El Señor juzgará a su pueblo", (Dt 32,35-36). 31Es horrendo caer en manos del Dios vivo.
            32Recordad aquellos días primeros, cuando recién iluminados sostuvisteis recios y penosos combates; 33unas veces os exponían públicamente a escarnio y vejaciones, otras os hacíais solidarios de los que así eran tratados. 34De hecho compartisteis el sufrimiento de los encarcelados y aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que teníais un patrimonio mejor y estable.
           35Conque mejor no renunciéis a vuestra valentía, a la que está reservada una gran recompensa. 36Es decir, os hace falta constancia, para realizar el designio de Dios y alcanzar así la promesa; 37porque ya "falta poco, muy poco, para que llegue el que viene; no se retrasará" (Is 26,20 LXX). 38 "Mi justo vive su fidelidad; en cambio, si se echa atrás, dejará de agradarme" (Hab 2,3-4 LXX). 39Y nosotros no somos de los que se echan atrás y perecen, sino hombres fieles que conservan la vida.

EXPLICACIÓN.

19-39.      Gracias a Jesús, está abierto el acceso a Dios; cada cristiano tiene el privilegio del antiguo sumo sacerdote (19-21). El acceso a Dios se abre por la fe, que ha obtenido el perdón; en lo íntimo, por la experiencia interior del Espíritu; lavados, el rito del bautismo; por la esperanza, basada en la fidelidad a Dios; por el amor a todos, expresado en la acción y en la reunión eucarística (22-24); los que faltan a la reunión se hacen unos insolidarios de los demás, en la circunstancia difícil de la persecución (cf. v. 35); creencia en la cercanía de la reivindicación (25).

              Para el que apostata, despreciando esta salvación, ya no queda otra. El fracaso del que ha abandonado su fe será peor que los castigos de la antigua alianza (Dt 17,6; 32.35-36). La descripción de la apostasía que hace el autor (pisotear al Hijo de Dios, juzgar impura la sangre de la alianza, etc.) hace pensar que los destinatarios sufren la presión de los ambientes judíos y sienten la tentación de volver al judaísmo (26-31).

            Al principio de su conversión lucharon por la fe y sufrieron la persecución y el despojo con alegría (32-34). Deben continuar en la misma línea. Apoya la exhortación con textos de Is 26,20 y Hab 2,3-4 (LXX) (35-38).

jueves, 10 de mayo de 2012

C) CAUSA DE SALVACIÓN ETERNA. 10,1-18.

10           1Pues, poseyendo la Ley sólo una sombra de los bienes que habían de venir y no la imagen misma de lo real, con los sacrificios, siempre los mismos, que se ofrecen indefectiblemente año tras año, nunca puede transformar a los que se acercan. 2 O ¿es que no dejarían de ofrecerse si los que practican el culto quedasen purificados de una vez y perdiesen toda conciencia de pecado? 3Por el contrario, en esos sacrificios se recuerdan los pecados año tras año.
                  4Es que es imposible que sangre de toros y cabras quite los pecados; 5por eso, al entrar en el mundo dice él:

                   Sacrificios y ofrendas no los quisiste,
                   en vez de eso, me has dado un cuerpo a mí;
                  6holocaustos y víctimas expiatorias
                  no te agradan;
                  7entonces dije: "Aquí estoy yo
                  (en un título del libro está escrito de mí)
                   para realizar tu designio, Dios mío" (Sal 40,7-9 LXX).

                  8Primero dice: "Sacrificios y ofrendas, holocaustos y víctimas expiatorias ni los quieres ni te agradan" -éstos son los que manda ofrecer la Ley- 9y después añade: "Aquí estoy yo para realizar tu designio". Deroga lo primero para establecer lo segundo. 10Por esa voluntad hemos quedado consagrados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús Mesías, única y definitiva.
                 11Los sacerdotes están todos de pie cada día celebrando el culto, ofreciendo una y otra vez los mismos sacrificios, que son totalmente incapaces de quitar los pecados. 12Éste, en cambio, después de ofrecer un sacrificio único por los pecados, se sentó para siempre a la derecha de Dios. 13No le queda más que aguardar a que "pongan a sus enemigos por estrado de sus pies", 14pues con una ofrenda única dejó transformados para siempre a los que va consagrando.
                15Lo mismo atestigua el Espíritu Santo; porque, después de haber dicho: 16"Ésta es la alianza que haré con ellos cuando lleguen aquellos días", dice el Señor: "Al dar mis leyes, las escribiré en sus corazones y en su razón; 17de sus pecados y de sus crímenes no volveré a acordarme" (Jr 31,33-34). 18Ahora bien, donde el perdón es un hecho, ya no hay más ofrendas por el pecado.

EXPLICACIÓN.

1-18.       Hasta ahora se ha aludido solamente a la abolición de la Ley, al explicar el cambio de sacerdocio (7,12). Pero también la Ley pertenece al mundo de las "sombras", no al de la realidad. La repetición de los sacrificios en la antigua Ley muestra su inutilidad y prueba que la religión ritual es incapaz de quitar la conciencia del pecado, de dar la seguridad del perdón (1-3).

               Esta situación no podía ser definitiva, y el autor lo prueba con la cita de Sal 40,6-8, considerado como profecía mesiánica (está escrito de mí). El único sacrificio válido es la entrega del hombre a la realización del designio de Dios (4-7). Este nuevo sacrificio invalida todos los anteriores, y gracias a la entrega de Jesús Mesías, el hombre está capacitado para realizar este designio (8-10).

              Los múltiples sacerdotes ofrecen múltiples sacrificios inútiles. El único sacerdote ofrece el único sacrificio -su propia existencia- eficaz para siempre (se sentó, etc., Sal 110,1) (11-14).


              Testimonio del profeta (Jr 31,33-34): cambio de corazón contra rito exterior; olvido del pecado en vez de mención anual de los pecados (15-16; cf. v.3). Antes, repetición de ritos expiatorios (v.1); ahora, los ritos expiatorios son innecesarios y han cesado (18).

EL SACRIFICIO DE CRISTO, EFICAZ Y DEFINITIVO. 9,11-28.

    11El Mesías, en cambio, presentándose como sumo sacerdote de los bienes que habían de venir, mediante el tabernáculo mayor y más perfecto, no hecho por hombres, es decir, no de este mundo creado,12y mediante sangre no de cabras y becerros, sino suya propia, entró de una vez para siempre en el santuario, consiguiendo una liberación definitiva.
                13Pues si la sangre de cabras y toros y unas cenizas de becerra, cuando rocían a los impuros, los consagran confiriéndoles una pureza externa, 14¿cuánto más la sangre del Mesías, que con decisión irrevocable se ofreció él mismo a Dios como sacrificio sin defecto, purificará nuestra conciencia de las obras de muerte, para que demos culto al Dios vivo?
               15Por esta razón es mediador de una alianza nueva: para que, después de una muerte que librase de los delitos cometidos con la primera alianza, los llamados puedan recibir la herencia perenne, objeto de la promesa.
              16Mirad, por disponer de una herencia es preciso que conste la muerte del testador, 17pues un testamento adquiere validez en caso de defunción; mientras vive el testador,  todavía no tiene vigencia.
              18De ahí que tampoco faltase sangre en la inauguración de la alianza. 19Cuando Moisés acabó de leer al pueblo todas las prescripciones contenidas en la Ley, cogió la sangre de los becerros y las cabras, además de agua, lana escarlata e hisopo, y roció primero el libro mismo y después al pueblo entero 20diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que hace Dios con vosotros". 21Con la sangre roció además el tabernáculo y todos los utensilios litúrgicos.
             22Según la Ley, prácticamente todo se purifica con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.
             23Bueno, estos esbozos de las realidades celestes tenían que purificarse por fuerza con tales ritos, pero lo celeste mismo necesita sacrificios de más valor que éstos; 24y de hecho el Mesías no entró en un santuario hecho por hombres, copia del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro. 25Y no era tampoco para ofrecerse repetidas veces, como el sumo sacerdote, que entra año tras año en el santuario, llevando una sangre que no es la suya; 26si no habría tenido que sufrir muchas veces desde que se creó el mundo. De hecho, su manifestación ha tenido lugar una sola vez, al final de la historia, para abolir con su sacrificio el pecado.
           27Por cuanto es destino de cada hombre morir una vez, y luego un juicio, 28así también el Mesías se ofreció una sola vez, para quitar los pecados de tantos; la segunda vez, ya sin relación con el pecado, se manifestará a los que lo aguardan para salvarlos.

EXPLICACIÓN.

11-28.       Acto sacerdotal del Mesías, en contraste con la ineficacia del antiguo culto: el nuevo tabernáculo o lugar del encuentro con Dios es la humanidad resucitada de Jesús; la nueva sangre es la suya, derramada en la cruz; así entra en la presencia de Dios y obtiene la liberación definitiva. El autor expone así en símbolos sacerdotales la realidad existencial de Jesús: haber aceptado morir como un criminal por fidelidad a Dios y amor a los hombres fue el acto que lo transformó, realizándolo totalmente; su resurrección lo situó en la esfera divinam, y con el don del Espíritu libera definitivamente a los hombres del pecado (liberación definitiva). El templo y culto terrestres carecen de sentido; culto a Dios es la propia vida ofrecida como la de Jesús, por amor a los hombres (11-12).

             Los ritos exteriores no dan sino pureza exterior; sólo la acción del Mesías, que asegura el perdón de Dios, descarga la conciencia del lastre del pecado, capacitando a los hombres para acercarse a Dios. El acceso a Dios se identifica con la relación Padre-hijo, que se instaura cuando el hombre recibe el Espíritu (13-14).

            La primera alianza no liberaba del pecado e impedía alcanzar la promesa (15). Juega el autor con el doble sentido del término gr. diathêkê, que significa "alianza" y "testamento"; como "testamento", la nueva disposición, para entrar en vigor, exigía la muerte del testador; esa muerte sepulta los pecados del pasado (16-17).

           También la primera alianza exigió sangre/muerte (Éx 24,8) (18-22), pero aquellos ritos materiales servían para las cosas de la tierra. Para purificar la realidad celeste, es decir, la humanidad nueva, la comunidad cristiana, anulando el pecado, hacía falta algo de más valor (23). El único sacrificio del Mesías, su muerte, expresión suprema del amor, bastó de una vez para todas (24-26).

          Los pecados hacían de la muerte y el juicio motivos de temor. La situación ha cambiado: la única entrega de Jesús ha cancelado los múltiples pecados, y su segunda venida será sólo para salvación (27-28).